Licenciados en el Área de Humanidades, Economía y Empresa, Profesionales del Sector y Gestores Culturales que deseen conocer o reciclar su formación en lo referente a marketing de proyectos y captación de fondos para cualquier tipo de organizaciones y empresas.
El concepto de gestión cultural ha experimentado cambios esenciales en las sociedades desarrolladas desde el último tercio del siglo XX hasta los tiempos actuales, acompasándose a las crecientes demandas sociales de ocio pero, sobre todo, a las exigencias de mayor libertad, transparencia y eficacia.
El progresivo desmantelamiento de la pesada, costosa y normalmente poco eficaz estructura funcionarial ha reducido el campo de actividad directa del Estado a aquellas áreas consideradas estratégicas en cada país por razones de muy diversa índole, entre las que asoman no pocas veces los intereses políticos y su estela de clientelismo.
Pese a todo ello, el auge de la gestión privada en materia de cultura parece imparable y ha sido aceptado desde casi todas las plataformas ideológicas actuales. Los gobiernos prefieren dotar en sus presupuestos de forma directa y/o estimular a través de exenciones o desgravaciones fiscales a instituciones sin ánimo de lucro que asuman esa tarea, como otras de servicio e interés público, con estructuras teóricamente más ágiles y, sobre todo, más cercanas a quienes, en principio, se prevé que van a ser los beneficiarios de esa acción.
Cuáles son los límites y condicionantes del término “sin ánimo de lucro”; qué estructura tienen esas organizaciones, cómo se establece su misión y, sobre todo, de dónde consiguen los fondos necesarios para su funcionamiento diario y el logro de sus objetivos estatutarios va a ser uno de los objetivos esenciales de este Curso.
Vamos a analizar todo ello desde una perspectiva esencialmente de empresa privada, aplicando criterios de eficacia, calidad y competitividad y utilizando las técnicas de marketing a nuestro alcance para obtener la mayor cantidad posible de aportaciones tanto públicas como privadas, sin que esto suponga para nada renunciar al contenido ético y la función social de la misión asumida.