Hay una serie de características o "manías" personales que influyen a hacernos más propensos a la aquiescencia. Hay que eliminar aquellas actividades, tareas, comportamientos o situaciones que no son realmente necesarias y a las que le damos importancia para aprender a no ser tan aquiescentes.
- Querer ser la primera persona en ser informada en todo y en todos los detalles.
- Practicar el perfeccionismo y hacerlo todo, controlar todo y delegar sólo las tareas que no tienen ninguna importancia.