Confusión, ánimo triste, pérdidas de memoria, agitación, astenia, desorientación, delirios, incomprensión, ausencia de identidad personal, son síntomas cada vez más habituales entre los ancianos con demencia que ingresan en nuestros hospitales, residencias o centros de día.
Estas alteraciones les impiden progresivamente continuar con su ritmo de actividad normal. Desde la psicogeriatria, disciplina nacida de la evidente necesidad de abordar estos trastornos de una forma más específica, diversos son los profesionales que aúnan esfuerzos y conocimientos para aumentar la calidad de vida de estos pacientes y sus familias.
Entre estos profesionales también se encuentra el terapeuta ocupacional, que desde su campo de acción: la ocupación, contribuye a mejorar/adaptar el desempeño del paciente en el medio que le rodea.