La racionalidad de los inversionistas en el momento de decidir cómo y dónde destinar sus recursos financieros se deriva de la evaluación de la relación riesgo ? rendimiento de su inversión. Tal racionalidad se puede proyectar sobre la decisión de los depositantes cuando deciden en qué bancos realizar sus depósitos y como todo asunto financiero, ello implica la necesidad de analizar el riesgo de las instituciones financieras en contraste con la rentabilidad representada por la tasa de interés que ofrecen los bancos.