En los últimos años, el mueble ha pasado de ser considerado un simple objeto de arte menor, funcional y decorativo, a ser testimonio de una herencia cultural irrepetible. Por ello, se deben respetar mediante su conservación y restauración. La restauración debe entenderse como la inevitable intervención para recuperar el significado artístico de la pieza, y no como una simple reparación o modificación. Su trascendencia radica en el respeto de materiales y aspectos formales originales en la medida de lo posible