La Terapia Ocupacional no debe ser un servicio por el que se procure "ocupación" a personas que acuden a dispositivos sanitarios o sociales. Como disciplina la Terapia Ocupacional debe comprometerse en la consecución de técnicas y estrategias de intervención que
· permitan a las personas afectadas por una enfermedad mental la consecución y mantenimiento de roles ocupacionales personalmente significativos y socialmente valorados;
· potencien la creación de espacios ocupacionales, donde el paciente pueda experimentar el logro y la competencia personal;
· favorezcan la colaboración con otras personas (afectados, profesionales, familiares) en la consecución de estas metas.