Para que un tractor pueda comercializarse necesita cumplir unos requisitos establecidos reglamentariamente en la legislación de cada país.
En España, como en la mayoría de los países de la CE, por una parte se exige que cualquier tractor que vaya a trabajar en la agricultura esté inscrito en la Delegación de Agricultura de cada provincia y para que esto se admita, ha debido de pasar con anterioridad un conjunto de pruebas establecidas por la legislación vigente.
En primer lugar, la medida de su potencia en ensayo realizado sobre una unidad de serie del modelo correspondiente. Además, se precisa que cada modelo cuente al menos con una estructura de protección en el vuelco (bastidor o cabina de seguridad) homologada.
Si se cumplen estos requisitos, especialmente relacionados con las características de funcionamiento y la seguridad para el conductor en condiciones de trabajo agrícola se efectúa la inscripción del tractor.