En las últimas décadas del siglo XIX, los cowboys norteamericanos manejaban y llevaban tranquilamente el ganado vacuno en grandes arreos que partían entre Texas y Montana. En su diario, el vaquero Andy Adams escribió: ¿Muchachos, el secreto de arrear ganado es que la manada nunca se dé cuenta de que se la está obligando. Que todo lo que el ganado haga sea hecho voluntariamente¿ (Adams, 1903).
Desafortunadamente, los métodos sosegados de principios del siglo XX fueron cayendo en el olvido, y los vaqueros más modernos se hicieron cada vez más rudos (Wyman, 1946; Hough, 1958; Burri, 1968). Hay una excelente reseña de la historia del arreo en Smith (1998). En la actualidad, los productores ganaderos progresistas saben que la reducción del estrés de sus animales mejora a la vez la productividad y la seguridad.