Una característica inherente a al naturaleza es el sentimiento de la propiedad privada, del derecho a sentirse dueño de aquello que , por alguna razón, cree que le pertenece.
Históricamente este sentimiento de dominio, personal o colectivo, se ha hecho extensivo no solo a los objetos inanimados, a los recursos naturales, y a todos aquellos que es producto de la inteligencia y de la invención humana.
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