El comercio se podría definir como la transmisión de bienes y servicios con un fin lucrativo (Ortiz de Zárate, 1986). En primer lugar que sea transmisión aleja la actividad de lo que tenga que ver con la producción; por otro lado, es una transmisión exclusivamente de bienes y servicios; y, por último, se realiza la transmisión con fines lucrativos, es decir, buscando obtener algún beneficio. Si no se dan esas condiciones no podremos hablar con propiedad de comercio.