Cuando Alan García vino al Perú a comienzos del año 2001, beneficiado por trámites de prescripción y derogaciones de leyes que impedían su postulación, el en ese entonces candidato Alejandro Toledo no supo anticipar el rotundo 26% de votos que obtendría el cuestionado ex presidente aprista en la primera vuelta electoral de las elecciones generales del 2001.
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