Agosín construye la identidad judía de Frida, la narradora y autora implícita de la obra, por medio del recuerdo y también por una comparación explícita entre su práctica cultural/étnica (la de una familia judía en Osorno, según la narradora un pueblo alemán y fascista) y la práctica/política de la sociedad mayormente católica en la cual se encuentra/contextualiza.