La reinvicación de un trabajo fijo o cuanto menos estable es justa y congruente con el derecho al trabajo proclamado en nuestra Constitución, el único inconveniente es que los propósitos y la voluntad política no siempre se corresponden con lo que piensa el ciudadano de a pié y en este tablero de ajedrez que representa la economía global, sólo somos una pieza más, defendiendo nuestra supervivencia e intentando mejorar la posición para llegar al final de la partida.