Si alguien preguntase por qué las empresas les pagan a sus ejecutivos, las razones girarían en torno a ?conseguir que los clientes estén contentos...?, "ahorrar gastos...?, ?cumplir los presupuestos establecidos...?. En definitiva, obtener los mejores resultados posibles. Pero se trata de asegurar no sólo los resultados económicos de hoy, sino también los de mañana, y eso se garantiza manteniendo o mejorando la calidad, es decir, haciendo que los clientes repitan.