Para afrontar el futuro, uno de los mayores problemas de nuestro sistema sanitario es dar respuesta a los grandes cambios que ya han empezado a producirse en el sector y que, sin duda, irán en aumento. Por un lado, el envejecimiento de la población hará crecer cuantitativamente la demanda de servicios; por otro, la incorporación de nuevas tecnologías y el cada vez mayor nivel informativo de los ciudadanos hace necesaria también una mejora cualitativa de la atención sanitaria.