La corrupción es un vocablo que irrita y desata pasiones porque alude a un aspecto fundacional: hace a la esencia de la democracia y de la justicia. No es sólo un asunto económico sino también el abuso de poder, la mentira, el acomodo la prebenda y el amiguísimo.
Panamá es un país que tiene concepciones muy contradictorias respecto de la ética, y de ellas derivan conductas paradójicas. Como que aquí se estima muchísimo la ética, pero sobre todo se la estima en los demás. De hecho, prácticamente nadie se considera corrupto en Panamá, pero casi todos, a la vez que se espantan por el auge de la corrupción, muchas veces parecen consentirla. ¿No será que muchos panameños aman la Ética como un valor en los demás porque sienten que ellos mismos la han perdido dentro de sí?.