El que llega a la fase de entrevista, casi siempre cumple todos los requisitos que se exigen para el puesto: esta afirmación es prácticamente un axioma. La tarea del seleccionador de personal es validar si usted sería un buen candidato, o no, para la vacante en cuestión. Además, siempre está el tema, tan evasivo, de la "química personal", el "feeling". ¿Cómo se sentirían los miembros del departamento teniéndole entre sus filas? ¿Cómo se integraría con el resto del equipo? Esto se semeja bastante a lo que las empresas de consultoría denominan "la prueba del aeropuerto": ¿podría soportar varias horas de espera con usted en un aeropuerto?