La ponencia se centra en el examen de la comunidad biológica y económica como comunidades esenciales primarias constitutivas en sentido pleno, para determinar cómo se enraíza la comunicación. El hombre no puede prescindir de la comunidad. La comunidad espiritual, en la que está situado el hombre, es para él una verdadera comunidad esencial, que constituye cabalmente su ser espiritual y en la que él, como ser espiritual, encuentra plenitud.