La degradación del suelo es un proceso complejo en el cual una serie de factores, naturales y antrópicos, provocan la pérdida o disminución de la capacidad productiva del edafosistema. Un conjunto de procesos (erosión hídrica, salinización, alcalinización, contaminación, compactación subsuperficial, encostramiento o cementación de la superficie, etc.) deteriora las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos y, a pesar de constituir un problema localizado en lugares específicos, sus consecuencias se propagan más allá del núcleo original, dañando ambientalmente a otras porciones del territorio.