En nuestros días se agudizó el interés hacia el arte religioso ruso: la escritura de iconos, la arquitectura de los templos, el canto religioso. Surgió la moda de llamar a esto como arte popular ruso de tal o cual siglo, explicando además, que ellos tienen valor por su belleza y su humanidad. Y eso es todo. De la esencia religiosa, si es que hablan, lo hacen como acerca de algo secundario.