El ciclamen es una de las más populares plantas de floración invernal en Europa debido a su particular belleza. Su nombre deriva de la palabra griega Kyclos, que significa circular, y hace referencia al pedúnculo de las flores de algunas especies que se enrosca cuando grana.
Dentro del género Cyclamen (familia de las primuláceas), se engloban unas 15 especies, aunque los cultivados derivan de C. persicum. Esta especie procede de Oriente Medio, islas del Egeo y Persia, y originalmente presenta flores pequeñas y delicadas, y hojas casi totalmente verdes. Sin embargo, las variedades modernas presentan una amplia gama de colores florales que va desde el blanco al escarlata, pasando por tonalidades rosadas, púrpura y salmón, y las hojas acorazonadas y provistas de un largo peciolo, muestran manchas plateadas formando diferentes dibujos. La planta presenta un grueso tubérculo de color oscuro, redondo y aplastado. Las flores son solitarias, hermafroditas Y están situadas en la extremidad del pedúnculo. El fruto es una cápsula que tarda 4-5 meses en madurar.