El origen de los perales cultivados en Europa se remonta a tiempos muy remotos, probablemente entre 1.000 y 2.000 años a.C. Es nativa de las regiones de Europa oriental y de Asia occidental.
Deriva al parecer de la selección de razas silvestres de peral (Pyrus communis var. pyraster) hibridadas con otras varias especies europeas o asiáticas: Pyrus nivalis Jacq., P. pyrifolia (Burn. f.) Nakai, P. spinosa Forssk., etc.
Los griegos y los romanos conocieron el cultivo del peral y fueron estos últimos los que introdujeron su cultivo en la Cuenca del Ebro.