En 2003 las crisis afectaron a muchas personas de distintas
formas: la guerra en el Iraq, el conflicto interno en Liberia,
el desolador terremoto en Irán y las hostilidades prolongadas
y fatales en Colombia y el Sudán. Lamentablemente,
éstos son sólo unos pocos ejemplos. Según algunas estimaciones,
una cuarta parte de la población del mundo vive
en medio de algún tipo de crisis. El desarrollo no puede
arraigarse si las personas están huyendo hacia un campo de
refugiados o temen que una visita al mercado pueda causarles
la muerte a causa de una mina terrestre o la explosión
de una bomba colocada en un automóvil.