Lo primero es el conocimiento. Imprescindible, pero siempre dentro de un equilibrio: nada más latoso que quien introduce cientos de vínculos y datos en su bitácora. Ningún lector debería leer un post sin llevarse un pequeño tesoro útil, interesante o inusitado, algo que no sabía o que no se había preguntado. El conocimiento histórico es sumamente útil, es preciso fundirlo suavemente con las evocaciones personales del pasado reciente. Los jóvenes deberían ser prudentes y evitar pontificar.