Se diría que vivimos, en las grandes empresas, un cierto tránsito parcial de la tradicional formación continua en aula, a la más novedosa "el e-learning" servida por ordenador. Se han puesto en funcionamiento potentes plataformas, se han incorporado los correspondientes cursos on line, y se ha instado a los individuos a servirse. Pero, observando el mercado, más que un paso del restaurante tradicional al self service, podría pensarse a veces que estamos ante la comida rápida, de cuestionada calidad. Por ejemplo, vemos cómo se promete aprender a negociar con éxito en apenas 30 minutos on line, o cómo se argumenta que, en e-learning, no importa la calidad de los contenidos sino la motivación de los alumnos. Se llega a decir que, en e-learning, el éxito se mide por las personas que terminan los cursos (end rate), sin referirse al aprendizaje y la consiguiente mejora del desempeño, propósito éste que no debería ser objeto de adulteración o corrupción. ¿Qué está pasando con el e-learning corporativo en España?