Grandes cosas se pueden decir de Dulce Maria Loynaz; pero nada altisonante ni abigarrado para quien fue tan sencilla como el agua y tan clara como su misma poesia.
Viajo a traves del tiempo y del espacio, fusionando lo visible e invisible, pasando en silencio y en silencio fructificando.
Fuente: http://www.ilustrados.com/