Los archivos fotográficos conservan en sus fondos miles de imágenes de distintos
valores, considerados contenido y continente. Los primeros trabajos fotográficos
adquieren hoy importancia en función del soporte, ya que se trata de originales únicos
anteriores a la aparición de negativos en cristal emulsionados al gelatino-bromuro. Por
consiguiente, los daguerrotipos y calotipos primitivos se valoran en función del soporte.
Todo lo contrario sucede desde la difusión masiva de la fotografía a partir del negativo
original obtenido con cualquier cámara. El interés se centra entonces en el contenido, en
la información recogida en un fragmento susceptible de ser interpretado, siempre
subjetivamente, por el receptor. El documento puede ser contemplado entonces, en
nuestro tema, desde la perspectiva del soporte (negativo, diapositiva o papel) o de la
imagen (representación o recreación de una escena concreta).