"Tierra... ¡trágame!". Es lo primero que se le pasará por la cabeza. ¿Lo segundo? Cómo decírselo a su director sin que su puesto peligre.
Uno de sus mejores clientes ha cancelado su contrato, el nuevo proyecto puede ser una ruina, su empleado estrella les ha dejado con una mano delante y otra detrás, ha perdido unos documentos importantísimos... "¡Socorro, ¿dónde está la salida?", se preguntará angustiado. Teme perder su empleo o que le arrinconen, pero no todo está perdido. Respire hondo y siga nuestros consejos. 1. Ante todo, mantenga la calma Va a necesitar una buena dosis de sangre fría...