La conducción nocturna tiene ventajas e inconvenientes. Hay poco tráfico y en verano permite viajar sin el agobio del calor o del aire acondicionado. Si se consigue conducir relajado, la noche reporta muchas satisfacciones. Los principales problemas son la peor visibilidad y los deslumbramientos. Ambos pueden mitigarse con unas pocas cautelas.