Debemos defendernos contra esta tendencia de los publicitarios y las grandes empresas que quieren lavarnos el cerebro con una panacea de frases hechas y palabras importadas, cuando apenas hemos logrado sobrevivir a la alevosía de las modas gracias a la frivolidad de algunos medios de comunicación, vendidos al vampirismo del mundo empresarial, que ha situado al ser humano como objeto de su lucro para alimentar la codicia personal de los accionistas de multinacionales cuyas marcas han invadido, sin ninguna piedad, la mente de todos.