En muchas de las antiguas culturas los seres humanos concebían su relación con el entorno y con el cosmos en estrecha armonía, porque ellos se imaginaban a sí mismos parte de ese cosmos y lo vivían en consecuencia. La concepción de los espacios y la adecuación del entorno reflejaba sus [eco] visiones y representaba simbólicamente su concepción mágica del universo en una dimensión práctica y cotidiana.