Los primeros PCs carecían de disco duro, sólo disponían de una o dos disqueteras gracias a las cuales
se cargaban los programas y se guardaba la información; incluso era posible llegar a tener almacenados
en un único disquete ¡de 360 Kb! el sistema operativo, el procesador de textos y los documentos más
utilizados. Evidentemente, los tiempos han cambiado; hoy en día, quien más quien menos dispone de
discos duros de capacidad equivalente a miles de aquellos disquetes, y aun así seguimos quejándonos
de falta de espacio. En fin...