Es un hecho que hablar de neutralidad psicológica, no deja de ser un bello deseo, muchas veces inconsciente, de ocultar hechos y de manifestar el miedo a inclinarse hacia algún sitio, cuando ello es necesario; pues, hasta el profesor más auténtico, al implicarse de lleno en la actuación pedagógico-educativa, en lo que dice, en lo que hace, en lo que exterioriza mediante el estilo o el proceso de enseñanza que elige, con la mirada que lanza o el gesto que inicia, logra que su mensaje sea interiorizado de modo diferente y en distinto grado, no sólo de acuerdo con el desarrollo psicológico e intelectual, sino también según sean las vivencias emocionales, afectivas y sociales de cada uno de los alumnos.